No puedo dejar de observar, perderme, hundirme, en las caprichosas maneras que tiene el humo para tomar formas sin forma, para recrearse en el aire, ante los ojos de quien quiera ver.
Amorfo barra a.
Suelo buscar reinventarme cada tanto, quizá para imitar a esa independencia de lo efímero, quizá para recolectar un poco de aire ajeno y sorpresivo a cada vuelta de tuerca. Me ajusto, me tuerzo, me estaciono en doble fila un rato para correrme más tarde y, siempre, tener que cambiar la llanta después de algunos kilómetros.
No me interesan los autos y las metáforas suelen parecerme fáciles y de fast food. Pero ahí está, fácil y de digestión veloz, de mostrador con empleado del mes eyaculado contra una pared. O paredón.
Para mí un cuarto de libros con queso.


Comments Posted (0)
Publicar un comentario
Habla ahora o calla para siempre.