Ringside

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 10/20/2014 04:41:00 a. m.

1

Las sábanas flameaban como banderas de victoria. Me insultabas por la forma animal en la que cogíamos.

Rasguñaste, mordiste, gruñiste, jadeaste, acabaste. Dejaste caer una mano por fuera del colchón.

Observo el encuadre que podría haberse logrado: una toma desde abajo de la cama y tu mano sobresaliendo, con los dedos frágiles moviéndose lento, dibujando en el aire una coda de lo que había pasado en el ringside.

(todo sucede ahí, incluso cuando ocurra en cualquier otro lado)

Adhiero a la forma en que explicitamos lo indecible, apoyo toda declaración de amor y calentura en momentos de amor y calentura. Me sumo a toda movilización que emprendamos en favor de un polvo legendario.

No deseo bajar de ese podio en el que nos turnamos para ocupar el lugar del que domina.

Te lo permito, ahora subí vos, quedate ahí.

Seguí, sigamos, pisemos el acelerador.

Hasta que nos hartemos de ser felices.

Desde los labios

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 10/18/2014 02:20:00 p. m.

0

Tus labios,
tu lengua, tu lengua, tu lengua, tu lengua.

Tus mejillas, tus mejillas,
tus labios, tu lengua, tu lengua.

Tu mentón, tu cuello,
tus pechos, tus pechos, tus pezones, tus pezones.

Tu cintura, tu ombligo, tu cintura, tu cintura, tu cintura
tu espalda, tu espalda,
tus hombros, tus hombros.

Tu espalda, tu espalda, tu espalda,
tu cintura, tu cadera, tu cadera
tu culo, tu culo, tu culo.

Tu cintura, tu cadera, tu ombligo,
tu pubis, tu pubis, tu pubis.

Tu clítoris, tu clítoris, tu clítoris, tu clítoris,
tu clítoris, tu clítoris, tu clítoris.

Tu orgasmo.

Desmadro

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 1/25/2014 02:16:00 a. m.

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Subo la música
un poco más
                    más
                           más
                                  más.

Me escondo
un poco más
                    más
                           más
                                  más.

Y hago de cuenta que no faltás,
que no extraño,
que no siento,
que no evito pensar.

Hago de cuenta,
hago cuentas,
desahogo,
deshabito,
desmadro.
Un poco más.

Génesis

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 1/25/2014 02:06:00 a. m.

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Tuvimos nuestra génesis.
Tuve.
Tuviste.
Tengo.

Buscala, está.
No hay sílabas, hay jugos
de letras
de deseo
que sigue.
Está.
Lo tengo.

Bailemos,
mordamos el colgajo.
Todavía queda.
Me queda.

Enano

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 8/16/2013 01:16:00 a. m.

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—Después de nacer todo es peor —me dijo la puta del otro día. 

La frase me la escupió antes de irse, mientras agarraba los trescientos pesos que le dejé sobre la mesa. 

Chupar, tragar, cobrar. Tres pasos rápidos. Ella sigue puta, yo sigo con este metro diez de altura. Gracias mamá, gracias papá, gracias ruleta de la desgracia genética. Gracias puta, preciosa puta, por esa frase que me describe mejor que ninguna otra cosa que alguna vez me hayan dicho. 

Todo es peor. Desde el colegio para niños especiales, donde yo era el más especial de todos, el que le daba asco a los que les dan asco a los demás. 

—¿La tenés larga por lo menos? —La pregunta me persigue hasta el baño y en cada ocasión la realidad me dice que no, que, por lo menos yo, no. 

Ni con la pija tuve suerte. 

Todo es peor. Estudios en casa, por correo, la asistente social que venía a comprobar que mamá y papá no me hubieran abandonado. La vida social de un jorobado de Notre Dame sin campana ni final feliz hecho en Hollywood. La vida de un muerto vivo. 

Yo, el enano de mierda, el renacuajo que se bañaba todos los días para dar menos asco. Pero el olor de la presencia seguía ahí, el olor fétido de lo que no se quiere ver pero está y molesta. 

Como los pobres que piden tirados en el piso, sucios, estirando la mano delante nuestro para que los veamos y nos hagamos cargo de su existencia. 

Enano de mierda. Hasta suena bien de tanto que se piensa y no se dice. 

El espejo me mostraba y sigue mostrando el asco que nadie acepta pero está. Latente, en vivo. Me lo vomitan con los ojos. Preferiría que me hicieran tropezar cuando estoy por cruzar la calle, que me empujaran al andén cuando está por pasar el tren. Que me pegaran el tiro que no me animo a gatillar. 

La pistola está allí, en el cajón de la mesita, al lado de la puerta. 

Una bala. Me espera. La siento latir dentro del cajón. 

Todo es peor. 

Papá, atropellado por un colectivo que se lo llevó por delante por un chofer que ni siquiera lo vió cruzar con la luz del semáforo en rojo. Muerto, tirado en una fosa común. 

Mamá, arruinada, mal curada, muriéndose hace meses en la sala de un hospital mugriento donde no la atienden ni le cambian la ropa por el asco que les da a las enfermeras tocarle el cuerpo deforme y fétido por los años y el abandono. Un hospital al que ni siquiera voy yo, el enano de mierda. 

Soy todo eso que nadie quiere ver. Ni siquiera yo. Hace años que no tengo espejos y hace meses que no me baño. Les doy la certeza de ser el monstruo que imaginan cada vez que me ven pasar. Despeinado, mal vestido, con olor, costras de mugre en la cara, las piernas torcidas, el hedor caliente. 

El enano de las películas de terror, el de las burlas, el que sirve como paradigma de todo lo feo. 

Pero este enano de mierda toma cocaína, también. ¿Querés? Es buena, no me violenta, es todo lo refinada que tiene que ser para no salir a matar después de metérmela. 

Después de nacer. 

Todo peor. 

No te asustes, la droga ya bajó y la pistola no pienso usarla con nadie que no sea yo. Soy un enano de mierda renegado pero tranquilo. Me queda la autodestrucción. Terminar de pudrirme despacio hasta que no aguante más. 

¿Cuánto hace que te estoy hablando? Creo que poco, pero me parece demasiado. 

Gracias por tolerar mi presencia, por no taparte la nariz, por no demostrarme asco, ganas de devolver o de irte lo antes posible. 

Gracias. 

Creo que doscientos pesos está bien. Al fin y al cabo te evité la parte de tener que tragarte esto que ni siquiera me sirve para engendrar otro enano. La plata está arriba de la mesita, ahí, al lado de la puerta. Si tenés alguna frase para dejarme, decímela antes de salir.

Rockstar

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 2/26/2013 05:06:00 a. m.

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Estaba enfundada en una sensualidad que jamás me había dado a conocer. No porque me hubiera retaceado goce o voracidad hormonal, pero esa noche, en esa fiesta en la que nos habíamos colado, vibraba al pulso de una densidad sexual en estado de gracia.

Caminó desde el sillón que compartíamos junto a la lámpara art déco que reinaba en medio de la sala y se paró junto a él, buscando atención, intentando interrumpir la posmoderna solemnidad que rodeaba al rockstar poseedor de un aura alienígena fatal.

Se planchó con la mano la blusa de seda que llevaba con informalidad, se miró los zapatos, buscó el reflejo de los labios en su copa de champagne y, como al pasar, reajustó la pollera de cuero elastizado, acto reservado para el avance que ansiaba apurar pero prefería ralentizar, con un nerviosismo que apenas yo podía detectar, conocedor de su capacidad para que las cosas se noten pero apenas lo necesario.

Preguntó una tontera que sonó casual, la misma que habíamos ensayado en clave de juego perverso minutos antes y que traduje en voz alta leyéndole los labios, poderosos en su sutileza y siempre al borde del desborde.

Como respuesta obtuvo una total falta de oralidad, reemplazada por una eyaculación tácita que ya había sido ejercitada en canciones, shows, declaraciones, poses. El artista desvió la mirada de la cohorte que lo adulaba, se la dedicó como un rayo fálico y chocó su trago rojo sangre con la copa que ella portaba.

Un cruce de retinas y líbidos que se sacaron chispas durante un tiempo sin tiempo, una burbuja orgásmica provocada por una mezcla de deseo en el cuerpo de una mujer sin par y los ojos de un ser irrepetible.

Los ojos de David Bowie, infinitos.

Unipersonal

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 11/27/2012 04:11:00 a. m.

5

Que nos maten los excesos pero no su ausencia, le dije y la invité al trago más potente de la carta. Prefirió elegirlo ella, acodada sobre el borde de la barra. 

Clavó su mirada en el barman, que debió prestar especial atención a las indicaciones, leyéndole los labios debido al ruido ambiente. No era un trago simple; llevaba gin, ron dorado, frutos rojos. La preparación exigía trabajo extra. Coctelera en mano, el bartender no le sacaba los ojos de encima a esa boca que daba instrucciones como si se tratara de una cirugía de alta precisión. 

Luego de mencionar cada uno de los ingredientes ella se pasaba la lengua por los labios, carnosos, rojos sin necesidad de lápiz labial. 

Percibió el interés del hombre detrás de la barra, notó la forma en que la mirada del tipo iba de su boca a sus ojos. Notó también que yo disfrutaba la escena con perversa incomodidad. Ella llevaba a cabo su show con contundencia. No necesitaba de otra cosa que su boca, una lenta pasada de lengua por el labio inferior y una mirada directa: el barman iba a estar disponible para servirla cuando lo quisiera. 

La sesión de sexo express que tuvimos en el baño de mujeres, minutos después de beber nuestros tragos, fue antológica. Intercambio de saliva y una chupada que me dedicó como si fuera la última pija que se cruzaría en la vida. 

Escupió. Me había avisado que iba a escupir, aunque no que el semen me lo iba a tirar en la cara como una posdata bestial. Un detalle. Como el que noté recién cuando salíamos del box: ese culo. 

Por favor, ese culo. 

Nunca me llevé bien con las loas ni con las declaraciones de amor ni con el porno soft ni con los maestros de ceremonias. Le dije sin prólogos que era el mejor culo que había visto en mi vida, que tenía intenciones de conocerlo más y que, después de otro trago, el plan que tenía en mente era ir a mi departamento a que cogiéramos todo el tiempo que le quedara a la noche y a nuestras ganas. 

Volvimos a la barra. Aposté por un whisky con hielo y ella por volver a calentar al bartender. Pidió un trago con menta, tequila y otros ingredientes que no escuché. Me alejé lo suficiente como para que ese culo y la humanidad que lo acompañaba pudieran concretar su unipersonal. 

En otro extremo de la barra, una espigada delicia que esperaba atención me sonrió consciente de la situación entre mi acompañante y el hombre de los tragos. Me acerqué y no necesité decir nada. Me invitó a compartir lo que estaba tomando: un predecible Sex on the Beach, el cual además necesitó mencionar para que quedara clara la tensión venérea. 

Me aburrió rápido. Con una mano la tomé de la cintura, con la otra acerqué el vaso de whisky hasta rozarle la piel que el vestido le dejaba desnuda y luego le hablé al oído, deseándole suerte con lo que lograra conseguir esa noche. También le recomendé que dejara caer algunas gotas del trago sobre las tetas. El escote habilitaba. Sonrió con amargura, sin entender porqué la dejaba para volver con la que a esta altura ya no le daba instrucciones al barman sino que observaba mi breve gag. 

—¿Cómo te fue? 

—No tan bien como a vos con el barman. Ese trago se ve imponente. 

—No es gran cosa, lo inventé en el momento. Me divertí con el barman, era fácil. 

—Sos una hija de puta. 

—Sí. Y te gusta. En lugar de tu departamento prefiero un hotel, hay uno a pocas cuadras de acá. 

Después de esa noche no la vi más, ni a ella ni a la perfección de curvas, huecos y humedades que le nacía bajo la espalda. Todavía me masturbo pensándola.

El sombrero del Chaqueño Palavecino

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 9/17/2012 09:21:00 p. m.

0

—Mirá quien viene ahí.

—¿Es el sombrero del Chaqueño Palavecino o me parece?

—Exacto, el mismo. Hace rato que no lo veía por Londres, y eso que vivo acá hace dos años.

—¿Tiene anteojos negros o veo mal desde acá?

—No, es una mancha de una noche en que el Chaqueño cayó sobre un pingüino empetrolado.

—Notable.

—Anotable, diría yo. Dejé registro en un block cuando me enteré; es una anécdota impresionante.

—No termino de armar la imagen mental del Chaqueño Palavecino cayendo sobre un pingüino empetrolado, debo confesarte.

—Te entiendo, a mi me pasó algo igual cuando me enteré que Soledad Silveyra en realidad no es ella sino René Favaloro.

—¿René Favaloro el cirujano? ¿No se había suicidado?

—No, René Favaloro un carpintero de Villa La Angostura, homónimo del cirujano.

—Ahora explicame lo de Soledad Silveyra. O Sylveira. Nunca recuerdo si se dice con i latina primero e i griega después, si es al revés o si va las dos veces con i latina o las dos veces con i griega.

—Es lo mismo cómo lo escribís, el tema es cómo lo decís. En ese caso no importa porque las dos suenan igual.

—Tenés razón. ¿Cómo es lo de Soledad Silveira, entonces? ¿No existe en realidad? ¿Murió?

—Se fue disolviendo con el paso del tiempo. Dicen que quedó adherida a la camilla del sanatonio en el que se hizo la última cirugía estética.

—A la mierda.

—Sí, se fue a la mierda, pobre. La cuestión es que el René Favaloro del que te hablo es fanático de Solita y justo estaba trabajando en el sanatorio cuando sucedió este hecho desgraciado de su desaparición física. Ahí es que el tipo se hizo una cirugía completa para parecerse a ella. De alguna forma logró convencer a la familia para que participe de la suplantación de identidad. Esto fue incluso antes de que conociera a Chacho Alvarez. Así que la cosa es compleja, imaginate. Solamente yo lo sé.

—Sos muy groso, en serio. Me da impresión porque para mi Soledad Sylveyra está mejor que nunca: linda, sexy, mejor actriz.

—Bueno, todo eso es mérito de René Favaloro, el carpintero y de los genios de la cirugía plástica que hicieron el trabajo de imitación.

—Me dejás culo para arriba con estos datos.

—Ya veo, tapateló que queda feo, estamos en el centro de Londres.

—Perdón.

—Perdonado.

—A todo esto, el sombrero del Chaqueño Palavecino pasó por acá y no lo vimos, enfrascados en la charla.

—Uy, tenés razón.

El Beatle

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 9/14/2012 07:11:00 p. m.

2



—Cada día estoy más parecido a los Beatles —lanzó Ernesto en cuanto recibió a Juan en su departamento del barrio porteño de Palermo, el más pop de la periferia de Londres.

—¿Vos decís al grupo Los Beatles? —preguntó Juan con un gesto de incredulidad sólo comparable al que habría expresado Mijail Bakunin de haber sido invitado a participar de un reality show—. Digo... ¿Te referís a los cuatro músicos, a una especie de conjunción entre Lennon, Paul, Ringo y George, como si se hubieran conformado en uno solo, en este caso vos?

—Exactamente —dijo Ernesto, tajante y con cara de pocos amigos (tiene cuatro).

—La verdad, no es que quiera ser taxativo o que puedas llegar a suponer que mi intención es discutirte caprichosamente tu teoría, pero me da la impresión de que no, de que no te parecés en lo más mínimo a los cuatro de Liverpool —continuó Juan sin deponer su actitud contestataria pero respetuosa.

—Pero mirá, tengo el flequillo de Lennon, la expresión de sorpresa inocente de Paul, ese toque lánguido de George y la sonrisa un tanto tontuela de Ringo —justificó Ernesto, mientras enrulaba un mechón de pelo ubicado a la altura de la nuca.

—Lo de Ringo puede ser, no te lo voy a discutir, pero quizá lo otro es un poco antojadizo de tu parte. Además de que tenés muchas entradas en el pelo como para decir que eso que se ve ahí es un flequillo —deslizó con un destello de vehemencia su improvisado oponente verbal.

—¿Te presenté a mi novia? Aiko, vení mi amor, vení a saludar a Juan.

—Hola, Juan.

—Hola, Aiko.

—¿No te parece que Aiko es igual a Yoko Ono, Juan?

—Ernesto, creo que deberías replantearte esto que estás haciendo y pensar si no es un poco insano —replicó Juan con cierta incomodidad, quizá porque había elegido pararse en puntas de pie, replicando a su admirada Bausch.

—Ja, insano. Insano es negar que cada día me parezco más a los Beatles. ¿No, Aiko? Vos me lo decías el otro día, que no me falta nada para ser uno más, para ser los Beatles en mi mismo, para ser el homenaje viviente que se merecían.

—Es cierto, amor. Juan, recién te conozco pero dejame que te diga que no podés negar el parecido que Ernesto tiene con los Beatles —intercedió la joven originaria de Asunción del Paraguay, que por sus ojos achinados era señalada como "la ponja" por sus vecinos de Hurlingham.

—Me siento mal  —dijo Juan mientras se tomaba la panza con las dos manos y buscaba un baño cerca, como si el estómago le pidiera Help a los gritos.

—All you need is love, Juan —señaló Aiko sin una sola gota de sarcasmo, mientras recogía su túnica blanca y le acercaba un vaso con soda rebajada con agua de la canilla al amigo de su pareja.

—Gracias, Aiko.

—Ya sé, Juan  —dijo Ernesto entusiasmado mientras intentaba revolver el pobre flequillo que había logrado reunir sobre su frente esa mañana, después de una hora de peinado—, voy a buscar a mamá, que te va decir lo que necesitás escuchar para creerme.

—¿Tu mamá? —respondió Juan mientras imaginaba para la escena que estaba viviendo un desenlace similar al de El lago de los cisnes.

—Sí, mi mamá, la señora de la que salí hace 30 años. ¿Vos tenés mamá?

—No sé a que viene esta pregunta, realmente, Ernesto, pero sí, tengo mamá, la tengo en casa, en el placard de la ropa de invierno.

—Ya vengo —aventuró Ernesto, tras lo cual giró en su propio eje y se alejó dando breves saltitos como jugando a la rayuela.

—Te espero acá —acotó Aiko con una sonrisa celestial, o celeste, como el lápiz de labios que tenía puesto.

Cuando Ernesto se alejó caminando por el pasillo del PH rumbo a la habitación de su señora madre, Aiko se acercó a Juan, sigilosamente, como si flotara sobre sus sandalias de cuero con hebilla y nudos en los talones.

—Juan, vos y yo sabemos que Ernesto está loco, que su fantasía con los Beatles es enfermiza. Es más, creo que deberías saber que la madre de Ernesto tiene un nivel de demencia mucho más profundo que él.

—¿En serio? —preguntó Juan como si al hacerlo pudiera llegar a recibir como respuesta que no, que no se lo estaba diciendo en serio y que solamente se lo decía para intentar darle mayor dramatismo al diálogo.

—Sí, en serio. Es más, la mamá de Ernesto cree ser igual a Janis Joplin —continuó la inmigrante con residencia en Hurlingham.

—No te puedo creer.

—Creeme.

—Te creo.

—Qué bueno, Juan.

—Sí, eso es bueno. ¿Y mientras, qué hacemos?

—No sé.

—Yo sí. Terminemos con esta farsa —aseveró Juan con determinación y gallardía, tras lo cual comenzó a quitarse el maquillaje blanco de la cara, ese que lleva cada día de su vida durante los últimos diez años, desde que se levanta, cuando se para frente al espejo del baño para caracterizarse como Gene Simons, de Kiss.

Ganas.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 7/29/2012 04:25:00 a. m.

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Con apenas un cuarto de la curva de tu culo construyo un universo paralelo de orgasmos y ensoñación sexual. No te vayas, quedate un rato más, hasta que te quiera extrañar, aunque me cuesta encontrar el momento en que pueda desear estar solo si te tengo cerca.

Respirame, comeme, calentame, gozame de ida y vuelta, como vos quieras y en la forma que te parezca mejor. Hoy el sexo sos vos y no hay definición ni Real Academia que pueda venir a explicar de qué se trata. Que la sigan chupando. Y vos también, dale, despojame de cualquier rastro de machismo o dominación que puedas encontrar, que pueda entorpecer tu instinto.

Tu instinto.

Quiero un poco de ferocidad dulce, de la tuya, de tu ferocidad y de tu dulce. Muy, más y mejor.

Donde ves imperfecciones veo la sublimación de la piel, el escenario de una mordida que entre y salga del salvajismo a la redención. Eso quiero, redención. Y rendición, mutua, bandera blanca después de la guerra y el arrancarse a mordidas las ganas.

Las ganas.

Que no mueran, que no se corran tan siquiera un centímetro.

Pesar

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 6/15/2012 04:04:00 a. m.

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Me tiento de mi mismo, de vos, de vos sobre mi. De mi, encima, abajo, detrás y a los costados. A los dos, a la vez. A las tres. A la una, a las dos, a las tres. A las cuatro y veinte te esperaba y viniste a las cinco. Así no se puede, lo sabés, lo debés saber, lo deberías saber, lo tendrías que haber aprendido. De chico. De chico pensaba que yo era alguien que no era, o que no podría haber sido. Pero sí. Pero si hubiera sido ahora no sería, o sería lo que habría sido si hubiera sido todo de otra manera.

Me canso, salgo, no. Sí. Que no, que así no. Asesino. As es. Y no. No. Real no, quizá un poco menos amoral que la falta de certeza. La certeza de que no fue, no fui, no fuimos. Pero ser pesa. Pesa. Pesa ser. Pesar.

Sucio.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 11/08/2011 09:55:00 p. m.

0

No termino de entender si me cuesta aprenderte o si en realidad quiero  desaprehender de mi, de lo que fui y de lo que no puedo dejar de ser. El futuro no llegó, tendrías que saberlo a tantos años de haber comenzado a olvidar. A olvidarme. A olvidarte de recordar dónde escondista las llaves del cofre en el que dejaste el último sentimiento de piedad que me supiste dedicar.

Me sabés dispuesto a atajar algunos breves bombardeos y a limpiar los restos de las batallas, aunque pasen horas, días, semanas sin que pueda barrer la última ceniza, el último estertor de sentido.

Enciendo el lavarropas pero no puedo manejarlo, me supera la situación de saber que en ese agujero de jabón concentrado en polvo, químicos y mugre, se revuelca la ropa que dejaste en el fondo del armario, además de que en ese acto desaparece la última conjunción de líquidos mutuos, de grasa, de piel, de rechazo, pasión, odio, deseo.

Así, barroco a pesar de mi, perdido, acabado. Y sin quitamanchas.

Outtake

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 11/05/2011 07:20:00 a. m.

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Quiero ver, quiero entrarte. Nena, nadie te va a hacer mal, excepto yo. Si fuera una canción de Seru Girán no sería Seminare, sería quizá esa que Charly dejó afuera por falta de afinación, porque su atribulado y reventado oído absoluto le habría alertado que no entraba en ningún disco, que cerca de Desarma y Sangra sonaría sucia y al lado de Perro Andaluz se vería demasiado (e inútilmente) cinéfila. 


Moveme, sacudime, cacheteame, pegame y decime Marte. Soy cualquier cosa menos lo que estabas buscando. Te tengo que alertar antes de que te equivoques, antes de que vuelvas a elegir mal, como la otra vez, como recién, como al principio. Como vas a seguir haciendo.


Soy la estrofa mal terminada, la canción con la rima consonante menos aceitada de la cocina del songwriter, la que Sabina tiró al tacho de las vergonzantes, las que ni siquiera en su compilado de outtakes más trillado podría entrar como bonus track.


Y sí, el lugar común del loser, a esta hora, la de la mañana intolerable y fatal, me sienta bien. Dejame jugar a que soy un perdedor consciente, una peluca telefónica sin tono, un bombón con licor nacional impopular.


Puedo escribir los versos más tristes esta mañana, pero me quedé sin nesquik.





Humo.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 10/18/2011 10:24:00 p. m.

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No puedo dejar de observar, perderme, hundirme, en las caprichosas maneras que tiene el humo para tomar formas sin forma, para recrearse en el aire, ante los ojos de quien quiera ver. 


Amorfo barra a.


Suelo buscar reinventarme cada tanto, quizá para imitar a esa independencia de lo efímero, quizá para recolectar un poco de aire ajeno y sorpresivo a cada vuelta de tuerca. Me ajusto, me tuerzo, me estaciono en doble fila un rato para correrme más tarde y, siempre, tener que cambiar la llanta después de algunos kilómetros.


No me interesan los autos y las metáforas suelen parecerme fáciles y de fast food. Pero ahí está, fácil y de digestión veloz, de mostrador con empleado del mes eyaculado contra una pared. O paredón.


Para mí un cuarto de libros con queso.


Efímero.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 10/18/2011 04:41:00 a. m.

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Recorro, entro, me sacudo, salgo, paseo, miro, me deslumbro.


Me pienso efímero y ratifico cada uno de los miedos que me fueron adjudicados en el momento mismo de la luz. La prendo, apago, vuelvo a prender, enciendo, quemo, incinero, barro las cenizas.


Vuelvo a entrar, me debilito, salgo, muero.


Entonces, no sé, quizá, nada, digo. Nada. Nado. Digo. Digo no. No digo. No digo más. Más no. 


Someterse al exprimidor diario es una tarea que le encargo al más pintado. Al mejor pintor. Al mejor postor. Apuesto y pierdo. Juego, sumo, resto, divido, me divido, me sumo. Me suma. Tabla del siete. Tabla, golpe, ruido, dolor. Efímero. Efímera.


Luz. 


Eclipse.


Recorro, miro, me deslumbro, me debilito, salgo, muero.

Así

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 7/18/2011 05:11:00 a. m.

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Ahí.
Acá.
Así.
Bajá.
Tanto no. Ahí. Ahí.
Sí.
Arriba.
Subí. Subime, correte, correme, correte más, seguí, seguí, así, seguí, seguí.
Así.
Así.
Así.
Desaparecé.

Tierra

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 7/18/2011 05:02:00 a. m.

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Enterrame, vivo, sacame, entrame. Salime. Salí, sacá. Pico, pala, bajada cordón. Te vas, lejos, lejos. Lejos.

Volvé. No, no vuelvas. Hasta ahí. Ahí. No estoy. Dice el señor que no está, que se fue de vacaciones. De invierno. Nieve, frío, lluvia ácida. Lima limón para mi, mozo.

Se fueron todos. El bar vacío y no se me acercan ni para cobrar la cuenta. Cinco cafés, negros, muy negros, al borde del paroxismo racial de los cafés. De Colombia, dice el sobre de azúcar. Las pelotas, sí. El azúcar, claro, no endulza, o sí, pero no lo que tendría que endulzar. Estar solo y ver que ni el pendejo de las estampitas se acerca a la mesa es la más rubricable y efervescente garantía de mi soledad. Gracias, una certeza de vez en cuando viene bien.

A llorar a la iglesia. Pero andá vos; yo paso, gracias. A la iglesia se entra esperanzado, en el mejor de los casos, y se sale llorando, sobre todo si sos monaguillo, sobre todo si te compraste la garantía de por vida de la culpa y la flagelación espiritual y psicológica. Andá a depender de tu muñeco y tu vitral.

Yo te miro de lejos, mientras marchás lápida en mano y me tirás tierra. Un poco más. Amén.

Música de fondo para cualquier rescate minado

Posted by Daniel Castelo | Posted in , | Posted on 10/13/2010 08:16:00 a. m.

2

El rescate de los mineros chilenos es la noticia del año y al calificativo de milagro (epíteto, diría yo en homenaje a las decenas de personas que trabajaron terrenalmente para llegar a este logro) se le podrían sumar algunas canciones que así como han servido para acompañar un sinfín de acontecimientos que potenciaron comentarios y transmisiones kitsch, también podrían ser un elemento ad hoc en esta ocasión.

1. Y dale alegría a mi corazón
Es perfecta, el himno de cualquier acontecimiento que movilice sentimientos  aunque no demasiada sensatez. Imaginate en cámara lenta las imágenes de los mineros saliendo de la cápsula, abrazándose con sus mujeres y/o hijos y/o Sebastián Piñera. La gente saltando y celebrando, mientras Fito y Spinetta cantan una de las letras más usadas por editores televisivos y armadores de videos de vacaciones en Cataratas del Iguazú.

2. Brillante sobre el mic
Otra para usar el ralenti. Quizàs lo de "la noche que dejaste de actuar soooolo para darme amor" no tenga un carancho que ver con 33 mineros que salen de una cueva, pero bueno, tampoco tenía nada que ver cuando se usó  para la salida de Maradona de la selección en 1994, y quedó bien igual. Además, esa base de batería junto al "recuerdos que no voy a olvidar" es ideal para montar imágenes de los mineros sonriendo y haciendo bromas en el refugio. Un hit seguro.

3. Cuantas minas que tengo
Para una fiesta de homenaje a los mineros es la gran canción que los debería recibir. Y ahora también, armamos un videito rápido con los tipos saltando cuando salían de la cápsula Fénix y le metemos a Copani, que si lo apurás un poco seguro tiene alguna cosita para decir sobre el tema.

4. Color esperanza
El touch con alto contenido de lípidos infaltable, a caballito del mononeuronal recurso de hablar del "milagro de los mineros". El video puede empezar con Santo Biasati anunciando "el milagro", los mineros sonriendo junto al presidente chileno, y Diego Torres cantando eso de "saber que se puede, querer que se pueda". De paso le sirve a Piñera para la campaña de su reelección.

5. Fanky
"No voy a parar / yo no tengo dudas / No voy a bajar / déjalo que suba". la frase calza bien, armamos un video rock y captamos al público más reticente a sensibilizarse con el Fito Páez light y lacrimógeno. De paso, Charly puede ir a Copiapó y dar un recital también ahí, ahora que está "bien".

6. Cuando pase el temblor
Después del terremoto que sacudió a Chile hace algunos meses, el encierro de los mineros parecía ser otra de esas señales de que la tierra no se lleva bien con el país trasandino. Claro, el éxito del rescate y la sonrisa de Piñera parece negar semejante cosa. Qué mejor que una canción que parece decir que cuando se termine el sacudón, vendrá lo mejor. "Despiertamé cuando pase el temblor", habría dicho Piñera mientras esperaba que Bachelet le dejara los fondos suficientes para capitalizar el post-terremoto.

7. Rasguña las piedras
No cuesta mucho imaginarse a los pobres mineros desesperados tratando de salir del pozo rascando tierra, piedras y todo lo que se hubieran podido encontrar 700 metros para abajo, si no hubiera sido por ese refugio salvador. 

8. Gracias a la vida
La voz de Mercedes Sosa, nuestra muerta reciente más ilustre, sumado al fuerte tono emocional de la letra de Violeta Parra, con el agregado de los mineros saliendo del pozo y abrazándose al por mayor, lagrimeando, dando testimonio de su paso por subsuelo de la tierra, es imbatible. Un highlight seguro. Si no lo aprovechan, mamani esssssta.

9. Yo quiero ser minero
Le cambiamos la letra, se la damos a Barragán y hace un hit seguro que el club de fans del programa cantará seguramente a plena felicidad en las asambleas que realizan en plazas de las ciudades argentinas. En Chile no le van a dar bola, porque van a seguir gritando Chi Chi Chi Lé Lé Lé a diestra y siniestra.

10. Sabor a mi
La canción que no fue, el himno por antonomasia de los sobrevivientes de Los Andes (los de la película Viven, che) que bien podría haberse repetido en Copiapó, entre 33 hombres que pasaron juntos dos meses, encerrados, con no demasiada comida, sin sus parejas... y que teniendo en cuenta que pudieron higienizarse y oler a jabón, quien sabe si en su boca no llevan el feliz recuerdo de alguna parte de esos cuerpos ajenos, transpirados, masculinos y... ejem, que tanta intimidad me está poniendo nervioso y ya estoy mirando con cariño al amigo Sepúlveda.

Entrevista a Ricardo Forster

Posted by Daniel Castelo | Posted in , | Posted on 9/15/2010 01:49:00 p. m.

0

Acá va la versión completa de la entrevista que le hice a Forster, originalmente publicada (retitulada y resumida) en Diario Z.


“Lo mejor del kirchnerismo es cuando dobla la apuesta”

Es uno de los fundadores de Carta Abierta y mosquetero de la intelectualidad que adhiere al kirchnerismo. Dice que el gobierno causa escozor en el poder concentrado y destaca al mandato de Cristina por sobre el de Néstor Kirchner.

A más de dos años del nacimiento de Carta Abierta y también de la crisis del campo, ¿se podría decir que el conflicto amainó pero se profundizaron los frentes?
Creo que más allá de los errores que pudieron cometerse, se abrió un nuevo tiempo político, debates que no se hubieran dado de la misma manera de no generarse ese conflicto por la renta agraria, que es histórico y nunca resuelto en la Argentina. Lo transitado estos dos últimos años no ofrece una sntesis inimaginable en otro contexto: reestatización del sistema jubilatorio, ley de servicios audiovisuales, asignacíón universal, matrimonio igualitario, unión latinoamericana, defensa a ultranza del mercado interno y el salario, repolitización de una parte importante de la sociedad, los festejos inesperados por el bicentenario… esto nos muestra un cuadro de una sociedad en movimiento, en estado de politización. Hoy se discute como no se discutía hace décadas el problema del Estado, de la renta, el proyecto de país, por eso para mi el saldo es positivo. Carta Abierta expresó en un momento determinado una irrupción inesperable, que rompió el discurso del poder mediático, en un escenario supuestamente abroquelado de las clases medias.

Las 5 mejores películas de Quentin Tarantino

Posted by Daniel Castelo | Posted in , , | Posted on 9/13/2010 07:48:00 p. m.

3

Este señorito, que hasta el momento tiene solo ocho largometrajes terminados enmarcados en una personal revolución pop, clavó en los 90s un nuevo vértice en la historia del cine a pura posmodernidad y desfachatez, despellejando el estilo narrativo que venía imponiéndose desde hacía décadas en el cine de los Estados Unidos, haciendo de las obsesiones propias un parámetro a seguir, instaurando un nuevo paradigma del realizador cinematográfico. Y además, tirando sobre la mesa de la historia del cine un puñado de títulos poderosos, decontructivistas de géneros, estructuras formales y temas.
Aquí mi top 5, mis cinco películas favoritas de Mr. Q, el chico del video club.

Las 5 mejores películas de Stanley Kubrick

Posted by Daniel Castelo | Posted in , | Posted on 9/01/2010 04:46:00 a. m.

1

...Según este modesto crítico, desde ya. Stanley Kubrick parió a lo largo de su carrera un breve número de films, muchos de ellos potentes, enormes, relevantes, y que son los elegidos para este ranking que, como todos, me presenta el mismo nivel de entusiasmo que de relativización. Porque todo largometraje merece ser parte de una lista, más allá de que se trate de unidades incomparables.

Maradona son los padres

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 7/30/2010 05:31:00 a. m.

3

Idealizamos, amamos, odiamos, rechazamos, negamos, velamos, enterramos, desenterramos, volvemos a idealizar, idolatramos, amamos más que nunca antes, mandamos a fabricar la estampita, levantamos el monumento, lo escupimos, derribamos, barremos, rechazamos, odiamos y volvemos a enterrar.

El lugar del ídolo en Argentina es curioso, sobre todo si se trata de un contemporáneo que, para colmo, cometió la torpeza de no morir en la cumbre y sí en cambio de continuar con su vida de forma errática, a los tumbos, como puede, como le sale, o no le sale. Diego, Eldiez, Diegote, Maradona, Elgordo, Elmejorjugadordelmundo, es el máximo ícono del desacierto en este punto, más incluso que Charly García, que también supo reunir una pléyade de enemigos en los años ochenta, que fueron creciendo en número a medida que sus apariciones públicas se iban poniendo más oscuras o "escandalosas", según gustan decir los comentaristas de la carroña.

Maradona nos dio en Sudáfrica como DT el más disfrutable mundial que una selección de fútbol argentina haya jugado desde aquel interruptus 1990 en Italia. En Europa como jugador, con ese pase mágico que Canigia remató con el golazo que dejó afuera a Brasil (y que provocó un rencor que aún sobrevive en el país vecino). En la tierra de Mandela, en cambio, coordinó un grupo que antes de comenzar el torneo parecía perdido pero que finalmente nos mostró que podía derrochar gracia.

Y así fue, el tipo vivió y nos hizo vivir cuatro victorias plenas de pasión y entusiasmo. Vibramos junto con él, gesticulamos ante los no-goles de Messi y sonreimos así de grande como Tévez, además de algún lagrimón que largamos por Martín, el del barrio.

Pero el tipo cayó, lo hizo de pie, pero los gritos a favor de un mes atrás hoy son puteadas o, en el mejor de los casos, indiferencia siempre a favor de la vereda de enfrente, donde está Julio Grondona, el capo, el jefe, con el que Maradona transó, claro. Pero nuestro Corleone volvió a usar al cebollita y lo descartó ante el primer asomo de rebeldía, ante el primer amague de cortarse solo. A lo Maradona. ¿Porque así lo queríamos, no? Digo, salvo que se trate de viviseccionarlo y quedarnos con lo que nos gusta y borrar, descartar, eliminar el resto.

Esto es nada más que un ejercicio de catarsis moderada, de plantear una insatisfacción por el final amargo y profundizado por la discordia puesta en escena en los últimos días, lo que además de sumirnos en una de esas habituales tragedias de culebrón en las que nos metemos cada tanto, articula (una vez más) lo peor de nuestro panquequismo. Después de los goles, del entusiasmo, de la ilusión (sostenida y bancada entre todos), otra vez tiramos abajo el monumento.

Todo lo que no sabés sobre Star Wars

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 7/14/2010 02:49:00 p. m.

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Hubo cinco actores que estuvieron a punto de personificar a Han Solo, antes que Harrison Ford. 


Una famosa actriz audicionó para el rol de la princesa Leia, pero quedó afuera.


Conocé más sobre estos items y sobre otras 17 cosas que seguramente no sabías de la saga más popular de la historia del cine,

Twiteame todo

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 6/30/2010 05:32:00 a. m.

0

El día lunes estuvo marcado en términos virtuales para mi por el bloqueo que me dedicó Alejandro Rozitchner (@alejrozitchner) y el despropósito del festival Hashtag, dominado ese día por #Piropos2Puntocero. Fue para este escriba una jornada de alta productividad en términos de twits. Acá van algunos, porque para muestra, basta un botonazo.

Mi top 10 Woody Allen

Posted by Daniel Castelo | Posted in , , | Posted on 6/24/2010 05:59:00 a. m.

6

Es uno de los directores de los que me puedo jactar de haber visto su filmografía completa. Disfruto de Take the Money and Run como de pocas películas made in Hollywood, además de que al petiso lo quiero en las buenas (Manhattan) y en las malas (Scoop). Diez de una lista que,  fe cinéfila mediante, confío en que podría renovarse en cualquier momento. No está muerto quien pelea, Mr. Allen. Luche y vuelva.

El diablo en tu corazón, Baires.

Posted by Daniel Castelo | Posted in , | Posted on 5/27/2010 06:01:00 a. m.

0

Pasó el bicentenario (¿Bicentenario, con B así de larga? sigo sin entender si se trata o no de caprichos mayúsculo-históricos) y lo que queda es la resaca de una borrachera de genuina alegría. La titulada y subrayada crispación pareció no haberse hecho presente, el presunto y anunciado odio de "la gente" hacia el gobierno no debe ser tan grande si uno traduce la repercusión de los festejos como una forma de adhesión a la patria, y, por qué no, a este momento de la patria. 

No se trata de cometer la tontería de mezclar celebración nacional con gobierno ídem. Pero si las cosas fueran tan oscuras y pre-apocalípticas como se vocifera aquí y allá, quizá las seis millones de personas que durante cinco días tomaron las calles de forma feliz y pacífica no se hubieran animado, lanzado, a semejante cosa.

Fito Páez, en ese marco, y tras un desfile histórico, irrepetible, inmejorable, desplegó el 25 de mayo su potencia como frontman. No sólo terminó de subirse al podio de los rockers número 1 (por si le hacía falta) sino que además, y gracias a la impagable suma de dinero que pidió Charly García, se quedó con los laureles de ser el artista que cerró el sin  dudas más grande festejo de una fecha patria en la historia argentina.

Y, ¿gracias a Dios? ("si es que existe", dixit Rodolfo) logró convocar más gente que Juan Pablo II, hasta ahora la superestrella más exitosa de nuestra historieta en esto de arrear gente (¿público?) a un evento. Sí, se agradece que un hecho popular y tan sincero como lo puede ser un momento artístico, haya dejado en un segundo lugar a esa ceremonia de necedad colectiva 

Feliz día.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 5/25/2010 03:32:00 p. m.

2

Se dice así, creo. Feliz día de la patria. O feliz cumpleaños de la revolución de mayo. ¿Con o sin mayúsculas? ¿Guerra Mundial se escribe con mayúsculas en forma de homenaje? Si es así, que Revolución de Mayo también vaya de esa manera, digo. Digo.


Por afuera de cualquier tipo de cinismo o chistecito irónico, estaría más que bien que la fecha nos sirviera, además de disfrutar de recitales, desfiles de vanguardia y otros demases, para reflexionar al menos un rato sobre qué tipo de país queremos ser, o al menos qué lugar queremos ocupar en esto que alguna vez fue "pueblo" y hoy es "ciudadanía" (cuando no "consumidores").


Algo más que revolear la banderita un rato y ponerse una remera que sirve tanto para festejar una fecha patria como para gritar un golcito.


Eso. Feliz día.

Frío.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 5/17/2010 05:49:00 a. m.

1


Escribo, tacho, escribo, tacho. Bollo y al cesto. Salgo, cruzo. Frío. Hielo. Alfa, beta, gama. Recuerdo, dolor, calle, sol. Frío. Frío. Hielo. Huesos. Dolor.

Salir y crear para volver y perder. Salir, ganar, perder, vencer, pisar, arrollar, aplastar, demoler, destruir, lastimar, oler, sentir, sangrar. Sangrar. Sangrar.

Sos pero no, estoy pero no. Voy, vengo, vuelvo, salgo, entro, espero, deliro, moldeo, revuelvo, escribo, abollo, arrojo, escupo, vomito. Dolor. Huesos. Frío.

Charly García. Mis 5.

Posted by Daniel Castelo | Posted in , | Posted on 5/13/2010 03:52:00 a. m.

3

Sí, son mis favoritas, al menos las que hoy por hoy me parecen lo mejor que nos dio el profesor García Moreno. Acá están, estas son, las cinco canciones que quiero escuchar cada vez que lo veo en vivo. Más adelante, vendrá una lista con las 5 difíciles, esas que no toca nunca, motherfucker.

El hedor después del amor.

Posted by Daniel Castelo | Posted in | Posted on 5/10/2010 05:43:00 a. m.

4


-¿No estás harto de ver porno?
-No.

-Tu amigo me miró como si jamás hubiera visto a una mujer.
-Es entendible, su novia tiene el mejor culo de la ciudad. Seguramente quiso contrastar con ese accidente geográfico que llevás encima.

-¿Vamos a almorzar a lo de mamá?
-No la soporto; tiene mal olor, renguea, está casi pelada y además me detesta.

-Apagá el televisor, se me parte la cabeza.
-Ändá a la habitación y cerrá la puerta, es más sano que intentar dormir con el culo sobre un almohadón en el piso.

-¿Te gusta como me queda?
-La tanga es preciosa, el problema es todo eso que la rodea.

-Estás harto de mi, seguimos juntos nada más que por el sexo, ya lo se.
-Estamos juntos nada más que por el sexo que me provee tu vecina. Si me mudo me lo pierdo para siempre.

-Sos una mierda, antes no eras así.
-Ëxacto, en una pareja el peor de los dos es el que contagia al otro.